Publicado: 6 de Septiembre de 2017 a las 11:30

ROBERTRANS nace fruto del deseo de Roberto Bueno, nieto e hijo de transportistas, de ampliar la experiencia recogida de sus antecesores y hacerla más fructífera. Desde muy temprana edad los camiones empezaron a convertirse en algo más que un pasatiempo para él. En el año 1968, el día de la primera comunión de Roberto, le regalaron un cuaderno en el que dibujo un camión con el nombre de Robertrans, en ese momento nació una ilusión que seguiría creciendo hasta el día de hoy. Una trayectoria profesional larga y muy ligada al mundo del transporte, que muestra su pasión por esta actividad y el consiguiente reconocimiento en el sector derivado de una lucha diaria.

La historia de la empresa comienza con el primer camión que compro Roberto, un Ebro D-150 de aquellos con cartola de madera, recién cumplida su mayoría de edad. A la vuelta del servicio militar se compro otro camión, un Avia 5600. Por aquel entonces hacia lo que podía para hacerse un hueco en el mundillo de la carretera: visitaba las fábricas, se presentaba en los sitios donde había cargas; viajaba a Madrid, Burgos, Santander… Consolidó un cliente para el que trabajaba a diario y más tarde empezó a contactar con otros transportistas, nuevos clientes… Llego a tener una pequeña flota antes de nacer la sociedad que acabaría creando con la inestimable ayuda de su esposa, Blanca Urdiales, con quién formaría el tándem perfecto para el crecimiento del negocio. 

Tras más de diez años de experiencia en el transporte como autónomo, en el año 1990 se constituyo Robertrans Vizcaya, S.L. y aunque las expectativas de negocio eran buenas, la crisis de principios de los noventa paso factura a este sector. A esta sociedad, como empresa de nueva creación, le surgieron bastantes contratiempos. Se quedó con un solo camión y hubo que recurrir a la subcontratación. Por aquel entonces Roberto trabajaba de sol a sol en la carretera mientras Blanca llevaba el peso de la oficina… 

En el año 1998 Roberto sufrió un percance con un Mercedes 19-35… un vuelco, provocado por el reventón de una rueda delantera. No tuvo consecuencias físicas pero aquel accidente invitaría a Roberto a dejar la carretera,  lo que marcó un punto de inflexión muy fuerte en el devenir de la entidad. Dejando a un lado la actividad sobre ruedas se centro más en otras labores empresariales quizá más importantes, tanto de gerencia como comerciales, y generaría una corriente de trabajo que derivaría en un crecimiento exponencial del que ya se intentaría no apartarse jamás. Con las incorporaciones de nuevos autónomos que trabajaban en exclusiva para Robertrans, la flota propia paso a un segundo plano. Al ver que con estos transportistas y la suma de la subcontratación se cubrían las exigencias de los clientes, se tomo la decisión de no disponer de vehículos propios. 

Hacia el año 2005 y se tuvo que reiniciar la compra de camiones ya que el cambio en algunos sectores provoco la transformación de la demanda en nuestro mercado y había que adaptarse a los nuevos tiempos, adaptarse a los clientes. Poco después entrarían en la empresa la tercera generación de transportistas, los hijos de Roberto y Blanca, que traerían consigo sabía nueva y un plus de ilusión que ayudo a estos a  invertir para hacer aun  más grande la empresa. La adquisición de un pabellón para logística y almacenaje en el año 2011 supuso el colofón a una etapa de progreso continuo que demuestra que el crecimiento existe en los malos tiempos si la ambición y las ganas de trabajar superan la comodidad del conformismo. 

Todo esto ha hecho llegar a Robertrans hasta el día de hoy, en el que una veintena de empleados, a los que se debe una gratitud tan grande como su entrega en el trabajo, con la ayuda de más de 40 autónomos hace que esta empresa esté en el mercado con una seriedad intachable y una intención de progreso continuo. Basando siempre el negocio en una competencia derivada de una buena calidad de servicio con intención de mejora. Esas son las bases que le hacen subsistir en este difícil sector.